• Juan Olmos, con 33 años y más del 80% de discapacidad, presenta un cómic y su ‘flickr’ para derribar con humor los tópicos que existen sobre personas como él, «inteligentes y normales».

¡Queridos amigos!

Hoy queremos hacer eco de una “pequeña y gran historia”.

Pequeña porque pertenece a una sola voz la de Juan Olmos, 33 años de edad y poseedor de una parálisis cerebral.

Y gran historia porque es un grito a pleno pulmón en el que reivindica su derecho a ser tratado con “la normalidad e igualdad de condiciones” que cualquier ser humano “normal” posee.

Porque todos los seres humanos somos iguales, nadie es superior o inferior a nadie, ni ciudadano de primera y de segunda. 

Debe ser pasmoso que te ofrezcan globos, te hablen a voces o te traten como a un niño cuando ya has cumplido los 33 años y eres inteligente. Algo de esto entiende Juan Olmos, que vive en Granada, tiene ganas de tener una casa, una novia y un trabajo. Lo normal. Pero se encuentra con otra realidad. «Voy con mis sobrinos a algún sitio y me desubica mucho que la gente me ofrezca también a mí chucherías -declara-. Soy un joven normal y pido que no me tengan pena». También tiene una parálisis cerebral (más del 80% de discapacidad reconocida oficialmente) que le impide controlar sus músculos y movimientos. Nada más y nada menos.

Anda con dificultad; logra controlar bien sus brazos y sus dedos torcidos; tiene una cara bonita; habla lento pero se entiende a la perfección la contundencia de su discurso; y, sobre todo, tiene un cerebro impetuoso que le permite fabricar ideas y pensamientos lógicos como cualquier ciudadano ‘estándar’. Es un hombre creativo que se ha abierto una cuenta en ‘flickr’ (juanitobich77) para alojar algunos de sus trabajos fotográficos, una de sus muchas aficiones.

Lo matricularon en un colegio de educación especial -San Rafael- pero «en tercero o cuarto de EGB» lo hicieron cambiarse a uno «público y de integración» porque era un alumno excepcional desde el punto de vista cognitivo. Él ya lo sabía. Su paso lento, pero firme, dentro de aquel centro tampoco fue un camino de rosas. «En el colegio Sierra Elvira los profesores se negaban a darme clase, no sabían cómo hacerlo», apostilla. La experiencia lo desanimó y no se planteó hacer BUP ni COU.

Pero es un tío concienzudo. Y básicamente, hoy día, está «hasta las narices» de que a los discapacitados se les tenga lástima. Por eso ha hecho un cómic de ocho viñetas con un mensaje claro que quiere dar a conocer por doquier… ¡Basta

Con el ‘Freehand’

Tras dos meses de trabajo con el ‘Freehand’, sin usar ninguna adaptación técnica u ortopédica, en su ordenador portátil de casa y con un ratón normal, ha dado forma a los personajes discapacitados y al guión humorístico que ahora presenta: «No somos tontos, sentimos igual que los demás, nos enamoramos y comprendemos todo. Más que trabajar o tener posesiones y dinero lo que reclamo es no ser visto como un ser inferior. Luego vendrá lo demás». Lo declara sentado en una de las muchas sillas del Taller Ocupacional de Aspace (Asociación de Parálisis Cerebral). Él, sin duda, tiene un perfil óptimo para desarrollar muchas tareas en plena sociedad, fuera de este centro especial. Pero ese paso definitivo, la inserción laboral, está aún por dar en Andalucía, aunque organismos como el Ayuntamiento de Granada cada vez convocan más plazas para personas con un perfil especial, sobre todo con Síndrome de Down, un colectivo que ya tiene bastante andado en ese sentido.

Juan recuerda que la sociedad tiene pendiente darle una vida digna y de oportunidades a las personas como él porque la parálisis cerebral, lejos de remitir, va en aumento en España y en el resto de Europa occidental. Sólo en nuestro país afecta al 2,5 por mil de la población y es la causa más frecuente de discapacidades motóricas en los niños, aunque hay muchos tipos de lesión, que se presenta de maneras diferentes. Mientras llega el momento de la plena inserción de personas como Juan, él pasa el tiempo fabricando humor como ‘free lance’, oyendo El Bicho, su grupo favorito, y haciéndose oír despacio pero bien alto.

Fuente:IDEAL/GRANADA